Baja en la motivación
Caída notable del rendimiento escolar o laboral.
El cannabis se percibe como una sustancia de bajo riesgo, y eso retrasa que las familias pidan ayuda. «Al menos no es cristal» no es un criterio clínico: es una forma de posponer la conversación.
El patrón más frecuente: un consumo que empieza social, se vuelve diario y termina siendo la manera habitual de bajar el malestar o de sentirse en calma.
Lo que orienta no es la cantidad sino la función: qué hace el consumo por la persona y qué deja de hacer ella cuando consume. Comparar con otras sustancias sólo sirve para postergar.
Estas preguntas ayudan a ordenar lo que se observa. No sustituyen una valoración profesional ni equivalen a un diagnóstico.
Ninguna de estas señales confirma por sí sola un diagnóstico. Cuando varias aparecen juntas, conviene buscar una valoración.
Caída notable del rendimiento escolar o laboral.
Ya no depende de una ocasión social, sino de un horario.
Malestar marcado cuando no hay acceso a la sustancia.
Se retira de actividades y vínculos que antes importaban.
«Yo lo controlo», mientras el entorno ya nota el cambio.
La convivencia se organiza alrededor del tema.
Dentro del modelo ReConexión Emocional se trabajan las situaciones y respuestas asociadas al consumo, los hábitos y el contexto. No partimos de una causa emocional única: distintos factores pueden interactuar.
La modalidad —ambulatoria o residencial— depende de la valoración: seguridad, necesidades y revisión de si cada nivel de atención puede ser adecuado. No se decide por la sustancia ni por una página.
La duración y el avance se revisan según objetivos, cambios observables y valoración clínica.
El trabajo familiar busca claridad, límites y participación adecuada, sin convertir a la familia en la causa del problema ni en la responsable del resultado.
La orientación inicial sirve para entender la situación y explicar qué puede hacer Casa Calera. No confirma un ingreso ni define una modalidad.
Sí. Un consumo puede volverse problemático cuando se sostiene en el tiempo, aparece malestar al interrumpirlo y afecta el funcionamiento diario, con independencia de qué sustancia sea.
Cuando el consumo deja de depender de una ocasión y pasa a organizar el día, y cuando aparecen consecuencias en el estudio, el trabajo o los vínculos. La respuesta precisa corresponde a una valoración profesional.
No necesariamente. La modalidad depende de la valoración: seguridad, necesidades y compatibilidad. Muchos casos se trabajan de forma ambulatoria.
No existe una duración universal. El avance y la duración se revisan según objetivos, cambios observables y valoración clínica.
Ante riesgo inmediato para la vida corresponde llamar al 911 o acudir a urgencias hospitalarias. Casa Calera no es un servicio de urgencias.
Primero entendemos. Después orientamos.