Apuestas
Juego con dinero que se sostiene pese a las pérdidas y genera deudas o conflictos.
Una adicción no se define por la sustancia: se define por la función que cumple. Cuando una conducta se vuelve la única forma de calmar el malestar y la persona no logra detenerla, el problema ya está ahí.
No son categorías diagnósticas que esta página pueda establecer. Son patrones que las familias reconocen y que justifican buscar una valoración.
Juego con dinero que se sostiene pese a las pérdidas y genera deudas o conflictos.
Uso que desplaza el sueño, el estudio, el trabajo o los vínculos cercanos.
Tiempo de juego que la persona no logra reducir aunque quiera, con consecuencias visibles.
Gasto que se repite pese a las consecuencias económicas y al malestar posterior.
Lo que define el problema no es qué se consume, sino qué función cumple la conducta y qué está costando sostenerla.
Cuando una conducta se convierte en la única forma de calmar la ansiedad, evitar el malestar o sentirse en calma, y la persona no logra interrumpirla pese a las consecuencias, el patrón es el mismo que en un consumo problemático de sustancias.
Reconocer un patrón no equivale a un diagnóstico. La valoración profesional es la que lo establece.
Más tiempo, más dinero o más intensidad para obtener el efecto anterior.
Ha querido detenerse y no lo ha sostenido.
Minimiza la frecuencia o el monto cuando se le pregunta.
Deudas, bajo rendimiento, conflictos o pérdida de vínculos.
Reacción intensa cuando se limita el acceso.
La convivencia gira en torno a controlar o evitar la conducta.
Dentro del modelo ReConexión Emocional se trabajan la función de la conducta, la autorregulación, los hábitos, la responsabilidad y el vínculo familiar. La modalidad depende de la valoración: seguridad, necesidades y revisión de si cada nivel de atención puede ser adecuado.
La duración y el avance se revisan según objetivos, cambios observables y valoración clínica.
La orientación inicial ayuda a ordenar lo que se observa y a explicar qué puede hacer Casa Calera. No confirma un ingreso ni define una modalidad.
Se aborda con la misma seriedad: lo que define el problema es la pérdida de control, la persistencia pese a las consecuencias y la afectación del funcionamiento diario.
Apuestas, uso de pantallas y redes sociales, videojuegos y compras compulsivas, entre otras.
No por sí solas. La modalidad depende de la valoración: seguridad, necesidades y revisión de si cada nivel de atención puede ser adecuado.
El orden del trabajo es el mismo: valoración, plan individual, objetivos, intervención, evidencia y ajuste. Lo que cambia es el contenido de cada caso.
Ayuda a ordenar lo que la familia observa. No establece un diagnóstico ni sustituye una valoración profesional.
Primero entendemos. Después orientamos.