Apuesta cantidades mayores
Necesita subir el monto para sentir la misma intensidad.
Sin sustancia no significa sin consecuencias. La ludopatía suele permanecer oculta más tiempo que otras adicciones porque no deja huellas físicas: las familias se enteran cuando ya hay deudas significativas.
Ninguna señal aislada confirma un diagnóstico. Cuando varias aparecen juntas, conviene buscar una valoración profesional.
Necesita subir el monto para sentir la misma intensidad.
Los intentos de reducir no se sostienen en el tiempo.
Apuesta más para «recuperar» lo perdido en la sesión anterior.
La información que da no coincide con lo que la familia observa.
Pide prestado, vende bienes o usa dinero destinado a otras cosas.
El tiempo y la atención se reorganizan alrededor del juego.
A diferencia del consumo de sustancias, la ludopatía no produce signos físicos. Eso permite que avance durante meses antes de que alguien lo note.
Lo que suele delatar la situación no es la conducta sino sus consecuencias: deudas, préstamos entre familiares, pagos retrasados o problemas legales. Para entonces, el daño financiero y el desgaste familiar ya son considerables.
El daño económico también es parte del caso. Ordenar la situación financiera forma parte del trabajo con la familia, con acuerdos claros sobre quién administra qué.
Dentro del modelo ReConexión Emocional se trabaja qué función cumple la conducta, qué la dispara y qué recursos la sostienen, junto con hábitos, responsabilidad y vínculo familiar.
La modalidad depende de la valoración: seguridad, necesidades y revisión de si cada nivel de atención puede ser adecuado. La ludopatía no implica por sí sola un internamiento.
La duración y el avance se revisan según objetivos, cambios observables y valoración clínica.
Cubrir las deudas sin acuerdos suele sostener la situación. El trabajo familiar incluye definir qué se hace con el dinero, sin convertirlo en castigo ni en secreto.
La orientación inicial ayuda a dimensionar la situación, incluida la parte económica, y a explicar qué puede hacer Casa Calera.
Se aborda con la misma seriedad que un consumo problemático de sustancias: hay pérdida de control, persistencia pese a las consecuencias y afectación del funcionamiento diario.
Cuando la conducta se sostiene pese a las pérdidas, la persona no logra detenerla y hay consecuencias económicas, laborales o familiares. La respuesta precisa corresponde a una valoración profesional.
No por sí sola. La modalidad depende de la valoración: seguridad, necesidades y revisión de si cada nivel de atención puede ser adecuado.
Forman parte del caso. El trabajo familiar incluye acuerdos explícitos sobre administración y acceso al dinero, sin convertirlos en castigo ni en secreto.
No existe una duración universal. El avance y la duración se revisan según objetivos, cambios observables y valoración clínica.
Primero entendemos. Después orientamos.