Cubrir las consecuencias, mentir por él, prestar dinero "por última vez", justificarlo frente a otros: cada una de estas acciones nace del amor, y cada una, sin darnos cuenta, puede sostener exactamente lo que se quiere que termine.

No se trata de dejar de amar ni de "endurecerse". Se trata de entender la diferencia entre amar y rescatar.

Rescatar alivia la culpa de quien rescata. Ayudar de verdad, a veces, se siente incómodo.

Amar vs. rescatar durante el tratamiento

Amar es

Sostener límites claros, asistir a las sesiones familiares, confiar en el proceso aunque incomode, y permitir que tu familiar enfrente las consecuencias de sus decisiones.

Rescatar es

Cubrir consecuencias, ceder ante la presión emocional, saltarse los acuerdos del tratamiento "solo esta vez", o intentar controlar el proceso desde fuera.

Qué hacer mientras tu familiar está en tratamiento

Participa activamente en las sesiones familiares obligatorias. Sostén los límites que se acuerden en terapia, aunque tu familiar los cuestione. Y trabaja tu propio rol: muchas veces, la familia también necesita ajustar patrones que llevan años instalados, no solo esperar a que la persona en tratamiento cambie.

Acompañar bien también se aprende

Hablemos sobre cómo tu familia puede sostener el proceso desde casa.

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